Los mayas vivían en armonía con la naturaleza. La serpiente emplumada es una de las deidades que representan tal unión, pues integra la tierra, el agua, el aire y el sol.
El lago Titicaca, otro de los chakras de la Tierra, contiene una Ciudad de Luz cristalina bajo sus profundas aguas. Para muchos buscadores que han experimentado el Lago Titicaca, la Ciudad de Luz parece más una estación espacial que una ciudad.
A orillas del mar, en la sorprendente Pipa, nos abrimos al encuentro con los delfines, mensajeros de la alegría y guardianes de la conciencia unificada. Ellos nos enseñan a fluir con la vida, a vibrar en comunidad y a comunicarnos desde el corazón.
Su energía despierta en nosotros la ligereza, la confianza y la pureza del alma que recuerda cómo amar y jugar.