marzo 2020

Naturaleza desde el sofá: los parques nacionales de EEUU abren una ventana virtual

Posted By : Javier/ 69 0

De la Alaska más salvaje a las cuevas del desierto de Chihuahua en Nuevo México. Hay quien tiene maravillosas vistas desde su ventana, pero si no es el caso y ansías cambiar de aires, merece la pena asomarse algún ratito a estos paisajes que nos brinda la Madre Naturaleza.

Esta es una iniciativa del Servicio de Parques Nacionales estadounidense y Google Arts & Culture, el Instituto Cultural del buscador de Mountain View. La muestra abarca cinco espacios repartidos por todo el país y muy dispares en cuanto a clima y ecosistemas.

EL P. N. DE LOS FIORDOS DE KENAI (ALASKA)

Esta excursión virtual te permite explorar los glaciares, fiordos y icebergs de este parque en torno al campo de hielo Harding, un manto helado que cubre unos 2.000 kilómetros cuadrados y una de las áreas salvajes más impenetrables de Alaska. Estamos ante un paraíso blanco que, desde el sofá, podremos explorar en kayak, remando entre majestuosos bloques de hielo. También podremos llegar por carretera al Exit Glacier, algo impensable en la realidad en esta época del año, y descender por una de sus intimidantes grietas de la mano de una guardabosques que domina el territorio.

P. N. DE LOS VOLCANES DE HAWÁI

¿Alguna vez has explorado un volcán por dentro? Es lo que permite este tour virtual por uno de los parques más enigmáticos del planeta. La inmersión hawaiana te invita a caminar por un tubo de lava, las venas de un volcán en erupción. También a contemplar los acantilados del Pacífico que forma la lava cuando se derrama al mar. Y hasta puedes sobrevolar el famoso Kilauea, que entró en erupción la última vez en 2018 y ostenta el título del volcán más activo del mundo.

P. N. DE CARLSBAD CAVERNS (NUEVO MÉXICO)

Viajamos ahora al desierto de Chihuahua y las montañas de Guadalupe, al sureste de Nuevo México. Este parque esconde un centenar de cuevas increíbles y el recorrido virtual permite descender a sus profundidades. Además del paseo por sus cavernas (una de ellas tan grande como seis campos de fútbol) y formaciones rocosas, podemos contemplar de cerca sus numerosos habitantes, los miles de murciélagos que seguramente muchos preferirán ver desde el sofá que in situ. El sonido que emiten en la oscuridad es inquietante.

P. N. BRYCE CANYON (UTAH)

Este es un lugar único en nuestro planeta. Un paisaje desértico repleto de hoodoos, esas chimeneas de hadas de color rojo y naranja intenso cinceladas por la erosión. El parque de Utah es también muy célebre por la oscuridad de sus noches y está certificado como uno de los mejores rincones del mundo para ver las estrellas. De ahí que, en esta ocasión, el recorrido virtual nos permite adentrarnos en este escenario mágico de día y de noche.

P. N. DRY TORTUGAS (FLORIDA)

Y del desierto a estas siete islas del Golfo de México conocidas por la riqueza de vida marina y la variedad de aves, así como por las leyendas de piratas y tesoros hundidos. Para situarnos, estamos a más de cien kilómetros de Cayo Hueso. Es decir, a falta de barco, se agradece la visita virtual. En esta ocasión nos espera un paseo por el histórico Fuerte Jefferson y, más interesante aún, una inmersión en estas aguas y una sesión de snorkel por el tercer arrecife de coral más grande del mundo. Incluso se puede bucear para observar el pecio Windjammer, hundido en estas aguas en 1907.

Coronavirus: con los humanos confinados, la naturaleza resurge

Posted By : Javier/ 63 0

PARÍS.- Pájaros cantando a todo pulmón, jabalíes caminando por la ciudad y delfines de regreso en las costas. El confinamiento por la pandemia de coronavirus Covid-19 ha dado vía libre a los animales, que disfrutan de la calma, y los humanos se toman más tiempo para observar la naturaleza.

 

En los primeros días del confinamiento por el coronavirus, los habitantes de las grandes ciudades redescubrieron el canto de los pájaros. Se vieron jabalíes en Barcelona y a un puma silvestre deambulando por las calles desiertas de Santiago de Chile.

Con la brutal caída de la presencia humana en las calles, los animales salvajes urbanos «tienen vía libre para pasear por las ciudades», dice a la AFP Romain Julliard, director de investigación del Museo Nacional de Historia Natural de París.

Cita el ejemplo de los zorros. Estos animales «cambian su comportamiento muy rápidamente, cuando un espacio está tranquilo, van», señala.

Asimismo, los animales y las aves que viven en los parques urbanos, como los gorriones, palomas y cuervos, pueden abandonar su territorio habitual y «liberar espacio para otros animales».

En cuanto a los pájaros, no es que haya más, sino que ahora se los puede escuchar cantar. Algunos pájaros «dejan de cantar cuando hay ruido. Ahora vuelven a cantar», explica Jér´me Sueur, especialista en acústica del Museo Nacional de Historia Natural

«El ruido también altera su comportamiento y genera estrés», explica.

La desaparición de la cacofonía humana es «beneficiosa» para los animales, en plena primavera en el hemisferio norte. – Manejar el fin de la cuarentena –

El confinamiento de los humanos coincide, para ciertas especies, con el apogeo de la temporada de apareamiento.

Es el caso del sapo común y de la salamandra moteada, que «muchas veces son atropellados cuando cruzan las carreteras», explica Jean-Nol Rieffel, director regional de la Oficina Francesa de la Biodiversidad.

Las gaviotas de cabeza negra, que anidan en los bancos de arena del río Loira, en Francia, suelen ser perturbadas en tiempo normal. Pero ya no hay más caminantes, ni perros, ni canoas. Tampoco hay curiosos que molesten a los cervatillos.

En el Parque Nacional de las Calanques, cerca de Marsella (sudeste de Francia), cerrado al público por el confinamiento, «la naturaleza y los animales están regresando a sus espacios naturales a una velocidad sorprendente», dice su presidente Didier Réault.

«Las pardelas que solían anidar en los archipiélagos, en áreas altamente protegidas, ahora se están reuniendo en el agua», explica.

Lo mismo ocurre con las plantas. Las orquídeas salvajes, protegidas, crecen a finales de abril/principios de mayo y a veces son recogidas por los caminantes, dice Jean-Nol Rieffel. Este año podrían crecer en paz.

En la ciudad, los céspedes florecen y ofrecen «recursos para abejorros, abejas y mariposas», explica Romain Julliard.

Para el científico, «quizás el fenómeno más importante es que nuestra manera de ver a la naturaleza está cambiando: las personas confinadas se están dando cuenta de cuánto extrañan la naturaleza».

Confinados en sus casas, las personas tienen más tiempo para observar la naturaleza desde sus ventanas o jardines.

La operación «confinados pero al acecho» de la Liga Francesa de Protección de las Aves incita «a la gente abrir sus ventanas, observar a los pájaros e identificarlos si pueden», dice su presidente Allain Bougrain-Dubourg.

Sin embargo, el confinamiento de los humanos es una mala noticia para las especies acostumbradas a alimentarse de sus desechos.

Otro inconveniente es que se interrumpen las operaciones de ayuda a las especies en peligro de extinción o de lucha contra las especies invasoras, señala Loc Obled, director general Adjunto de la Oficina Francesa de Biodiversidad.

También será necesario manejar de la mejor manera el fin de la cuarentena. «La gente querrá estar cerca de la naturaleza, pero un exceso puede ser desfavorable para la fauna y la flora», advierte Jean-Nol Rieffel.

La Antártida, único lugar del mundo sin coronavirus

Posted By : Javier/ 55 0

En los mapas del mundo que muestran la vertiginosa propagación del coronavirus hay un único continente que todavía no está en rojo. La remota Antártida no ha registrado ningún caso de COVID-19, a pesar de que la pandemia ha coincidido con el verano austral, que es la época del año que reúne a más científicos, técnicos y militares en este gélido laboratorio de la naturaleza.

Las aproximadamente 80 bases construidas en este inmenso continente de hielo en el que cabrían 26 penínsulas ibéricas acogen en verano a unas 5.000 personas que se reducen a alrededor de 800 o 1.000 en invierno. España cuenta con dos bases, ambas operativas durante los meses de verano: la base científica Juan Carlos I, en Livingston, y la militar Gabriel de Castilla, en Isla Decepción.

“Algunos países, como EEUU, Argentina, Chile o Reino Unido, tienen bases abiertas en invierno, incluso hay personas que llegan a estar dos años seguidos en la Antártida”, cuenta Antonio Quesada, secretario técnico del Comité Polar Español. La más grande es la estadounidense McMurdo, con capacidad para más de 1.200 personas mientras que China, muy interesada en expandir sus actividades en la Antártida, está construyendo su quinta base en este territorio.

Antártida
A los científicos y militares que van a trabajar cada año se suman los turistas, a los que se le permite pasar unas horas en el territorio más virgen del planeta. “Este año se esperaban 80.000 turistas en la Antártida pero al final se ha reducido a unos 65.000 o 70.000“, señala Quesada en conversación telefónica.

Hay países como China que incluso les dejan entrar en algunas de sus instalaciones y visitar su Gran Muralla antártica (Great Wall) -la más antigua de sus bases y en la que en verano trabajan unas 40 personas-. Pero el coronovirus ha cambiado las rutinas de este año.

Que no haya habido ningún caso positivo de COVID-19 no significa que la Antártida se esté librando del impacto en el resto del mundo. El gigante asiático redujo la actividad prevista en sus bases en cuanto se supo de la epidemia en Wuhan: “No han permitido intercambios de personal, desde el 31 de diciembre sólo dejan que salga gente y no se permite la visita de turistas”, dice Quesada.

Las campañas de los otros países se estaban desarrollando con normalidad, pero la rápida propagación del virus por Europa ha afectado también a otras bases, entre ellas a las dos españolas, que han reducido la duración de sus campañas de verano: “Hemos tenido que cerrar antes de lo previsto (entre el 14 y el 15 de marzo) para intentar llegar cuanto antes a Ushuaia para poder volver a España”, explica Jordi Felipe, jefe de la base Juan Carlos I.

Hespérides
Escribe a bordo del buque español de investigación oceanográfico Hespérides, justo después de pasar el agitado paso del Drake y pocas horas antes de su llegada a la ciudad argentina el 18 de marzo.

En el Hespérides viajan ahora un centenar de españoles, entre los científicos y militares que estaban en las dos bases cuando se cerraron de manera anticipada y los miembros de la tripulación de este barco, que cada año viaja desde Cartagena a Ushuia o Punta Arenas y desde ahí a la Antártida.

Ya durante la travesía supieron que debido al coronavirus, las autoridades argentinas sólo les permitirían hacer acopio de víveres y combustible pero no desembarcar dado que no habían pasado 14 días desde la última vez que el Hespérides estuvo en el mismo puerto.

“Bastante han hecho con dejarnos atracar en el muelle, otros barcos están sencillamente fondeados”, dice el capitán médico Andrés Villoria López, responsable de Sanidad de la base Gabriel de Castilla.

La odisea para regresar a España
Su plan era que los 37 militares y científicos que estaban en las bases antárticas Juan Carlos I y Gabriel de Castilla regresaran a España en avión, como es habitual, mientras que los 58 tripulantes del Hespérides harían su travesía a Cartagena, que dura alrededor de un mes -el buque se encarga de llevar a la Antártida todo el material que los españoles necesitarán para los aproximadamente cuatro meses que pasan trabajando-. Pero Villoria reconoce que aún no saben si podrán regresar a España en avión.

“Somos conscientes de que, como nosotros, hay decenas de miles de españoles repartidos por todo el mundo que desean volver a sus casas con sus seres queridos”, señala.

Ante la imposibilidad de volar desde Argentina, van a probar suerte en Brasil en las próximas horas: “Tras salir de Ushuaia, hemos recorrido los canales magallánicos y ahora estamos fondeados cerca del estrecho de Le Maire esperando a que el tiempo amaine y se haga navegable para coger rumbo al norte de Brasil”, relataba durante la madrugada del sábado. Después, irán por por tierra de Santos a Sao Paulo con la esperanza de coger un vuelo allí que les traiga a España.

La percepción de la pandemia lejos de casa
La mayoría de los militares y científicos españoles que han participado en la campaña de este año partieron hacia la Antártida cuando no se sabía de la existencia del coronavirus y regresarán a un país en estado de alarma y blindado. En menos de tres meses, el mundo ha cambiado y sufre la mayor crisis desde la II Guerra Mundial. ¿Cómo se vive desde un lugar tan lejano y aislado algo así?

“Inicialmente, con inquietud y nerviosismo por los familiares y amigos. Tras esto, sólo queda intentar mantener la calma y ver los diferentes escenarios de cara a la vuelta”, dice el biólogo Jordi Felipe, uno de los veteranos españoles en la Antártida.

“Se ha vivido, por lo general con cierta ansiedad, especialmente entre los miembros de la dotación que tienen pareja e hijos. Al principio todo parecía fruto de una exageración, y los brotes de histeria colectiva se vivían con perplejidad. Por lo pronto, pensé que no podía ser tan grave y, por supuesto, jamás imaginé que llegaríamos a esta situación”, admite el capitán médico Villoria.

Medidas de protección
Para que siga siendo un territorio libre de coronavirus, el Consejo de los administradores de los programas antárticos nacionales (COMNAP) ha enviado a los comités polares de los países presentes en el continente helado un documento con recomendaciones de seguridad que va actualizando periódicamente -la última versión es del 16 de marzo- porque, como destaca este organismo internacional, “la situación cambia constantemente”.

Entre ellas figura que los turistas no puedan visitar los centros de investigación. Ellos son la población más sensible pues además del riesgo de que contagien porque no se someten a las cuarentenas que sí cumple el personal que trabaja en la Antártida, muchos de los que se embarcan en esos caros cruceros polares son personas de avanzada edad.

Por eso, antes de este coronavirus, muchos programas antárticos ya habían suspendido la interacción entre los turistas y la tripulación de los barcos con los miembros de sus campañas.

Aunque la mayoría de las personas que participa en las expediciones es joven y tiene un buen estado de salud, el COMNAP subraya que también ellos pueden sufrir síntomas moderados que pueden tener un gran impacto en la capacidad operativa de las bases.

Suspensión de viajes a la Antártida
El COMNAP también pida que se suspendan todos los viajes que no sean imprescindibles y las visitas a las distintas bases, que debe revisar y mejorar sus condiciones de seguridad e higiene, su capacidad para hacer diagnósticos y para la telemedicina. Además, se dan instrucciones para evitar que, si se da un caso positivo en alguna base, el coronavirus se propague por el continente.

“En nuestro caso, al no tener mas entradas de gente [en la base Juan Carlos I] no hemos tenido que cambiar nada en nuestro día a día pero sí informarnos para la vuelta para poder adaptarnos. La información la hemos “filtrado” mediante la médico que teníamos en ese momento en la base”, cuenta Jordi Felipe, el máximo responsable de la base Juan Carlos I (CSIC).

Tampoco han tomado medidas especiales en la Gabriel de Castilla, salvo las recomendaciones generales que se han hecho en España y, en términos generales, la Organización Mundial de la Salud y de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC): “Teniendo en cuenta el aislamiento que existe en nuestra base, no ha hecho falta ningún protocolo especial COVID-19”, dice Villoria.

6 meses de aislamiento
Otras bases, las menos, están abiertas todo el año, y como señala Antonio Quesada, las del interior de la península quedan totalmente aisladas. La Antártida es un continente muy hostil en su conjunto pero hay zonas mucho más inhóspitas que otras, y si evacuar a una persona enferma o herida no es nada fácil en muchas zonas, en otras resulta imposible durante el invierno.

“Hay dos áreas diferenciadas. La Península antártica, donde están las dos bases españolas, tiene un acceso más sencillo a Sudamérica -está a dos o tres de vuelo- y aunque las condiciones son muy duras (en invierno suele haber unos -25ºC con sensación térmica de -40ºC) , hay más posibilidades de evacuación, incluso en invierno. El último avión suele volar en abril o mayo, y el primero entra en octubre o principios de noviembre. Además, Chile suele hacer un vuelo al mes en aviones pequeños con capacidad para 16 o 18 personas”, cuenta este experto antártico.

La dureza de la Antártida
Pero el continente antártico, añade, es muchísimo más duro: las temperaturas típicas del invierno rondan los -50ºC y en lugares como la base rusa Vostok, por ejemplo, se llegan a alcanzar nada menos que -70ºC: “En marzo sale el último vuelo y no suele haber otro hasta octubre. Se pasan seis meses aislados porque las temperaturas son tan bajas que los aviones no pueden aterrizar porque si pararan se congelarían“, dice el científico, que recuerda que la temperatura mínima medida de la Tierra, -92ºC, se registró en la Antártida y que el CO2 que exhalamos se congela a -56ºC.

No obstante, Andrés Villoria no cree que la gravedad de del brote obligue a que tengan que cerrar las bases abiertas durante el invierno austral como medida de precaución. “De hecho, pienso que si alguien está seguro ahora mismo en algún rincón del globo son las bases permanentes de la Antártida; ellos disponen de medios para aguantar allí todo el año totalmente aislados de la pandemia. Seguramente deberían restringir las visitas que no demuestren estar libres de virus. No obstante, no puedo imaginar la angustia de los que allí se quedan por sus familiares”, reconoce.

Efectos en la próxima temporada de investigación
Otro escenario que barajan los epidemiólogos es que el actual brote se controle en unos meses y repunte el próximo otoño, pero Villoria considera que es la actual pandemia la que va a tener efectos en la próxima temporada de investigación: “Una campaña antártica es algo que requiere mucha preparación y programación previa. El coronavirus está teniendo ya consecuencias en la preparación de la siguiente campaña (dificultad para trasladar los componentes, para hacer reuniones, etc). Aunque la resolución que caracteriza a las Fuerzas Armadas hará que, sin duda, si se puede hacer, se haga”, dice Villoria, que actualmente está destinado en la Unidad Médica de Aeroevacuación (UMAER) del Ejército del Aire, en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz.

Este responsable médico es de la opinión “de que el coronavirus ha venido para quedarse y, en el siguiente brote la cosa será más tranquila, pues no habrá contagio en oleada y será más como la gripe estacional. Estoy casi seguro de que habrá un segundo brote, y un tercero; veo que es una enfermedad muy difícil de erradicar“.

¿Cómo se prepararán las bases antárticas para hacer frente a los futuros brotes de SARS-CoV-2?
“En mi opinión, no es una cuestión de incorporar equipo técnico ni instalaciones concretas, dado que, si se elige ese camino, el de un “módulo de aislamiento”, el equipo material y personal que precisa es tan técnicamente avanzado y costoso a nivel económico y logístico que no está justificado. La Antártida es un continente que apenas tiene enfermedades por su natural ausencia de vectores contagiosos y lo hostil del entorno”, relata.

Desde su punto de vista, “el peligro más grande que existe de contagio son las visitas humanas que uno recibe cuando está allí y, normalmente estas vienen de muy lejos y han pasado sus cuarentenas a bordo de los barcos. Como medida, se pueden establecer protocolos más estrictos previos a las visitas que contemplen medidas de desinfección, como ya se hace para la preservación del medio ambiente, por ejemplo”, propone.

“Creo que es un virus que se va a incorporar a la batería de enfermedades que tenemos de afrontar anualmente los humanos dada su alta tasa de infectividad y su baja tasa de mortalidad. Y no tardarán en aparecer mutaciones de manera anual y habrá que combatirla como la gripe estacional una vez pasado este brote inicial”, reflexiona Villoria.

“No obstante es una de las fragilidades de nuestro mundo en el siglo XXI, un día por la mañana alguien se infecta de coronavirus en Pekín y por la tarde está tosiendo sobre un empleado de una cafetería de Nueva York”.

Fuente: TERESA GUERRERO / EL MUNDO,

Artículo de referencia: https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2020/03/21/5e74c95bfdddff635f8b45b7.html,

Mejor higiene y recuperación de naturaleza, entre lo positivo del coronavirus

Posted By : Javier/ 85 0
Entre mejorar higiene, reducir contaminación y fortalecer lazos sociales, a distancia, algunos rayos de luz rompen la oscuridad del panorama

Un planeta cada vez más confinado, que cuenta a sus muertos y asiste aterrado al hundimiento de la economía. La pandemia de coronavirus ha traído incontables malas noticias, pero fijándose bien también es factible ver puntos positivos.

Porque entre mejorar la higiene, reducir la contaminación y fortalecer los lazos sociales, pero a distancia, algunos rayos de luz rompen la oscuridad del panorama.

 

 

En imágenes: 9 animales que aprovechan la cuarentena para visitar las ciudades

Posted By : Javier/ 109

  • Cerca de 1.000 ciervos aprovecharon el confinamiento para pasearse tranquilamente por las calles y templos de Nara,  antigua capital de Japón. Foto: AP
    Cerca de 1.000 ciervos aprovecharon el confinamiento para pasearse tranquilamente por las calles y templos de Nara, antigua capital de Japón. Foto: AP
  • Un zorro fue grabado en calles de Bogotá mientras deambulaba por un conjunto residencial de la zona de Santa Bárbara, en el norte de la capital. Es una especie que habita en los cerros orientales.
    Un zorro fue grabado en calles de Bogotá mientras deambulaba por un conjunto residencial de la zona de Santa Bárbara, en el norte de la capital. Es una especie que habita en los cerros orientales.
  • En Neiva, capital del departamento del Huila, un ciudadano grabó a una zarigüeya cargando a cuatro crías en su lomo y caminando por un andén. Luego, con su carga a cuestas, se subió a un árbol.
    En Neiva, capital del departamento del Huila, un ciudadano grabó a una zarigüeya cargando a cuatro crías en su lomo y caminando por un andén. Luego, con su carga a cuestas, se subió a un árbol.
  • Inusuales imágenes han podido ver en estos días los habitantes del Rodadero, en Santa Marta, desde sus ventanas y balcones, producto del espectáculo brindado por varios delfines del Acuario que salieron de paseo por la bahía sin turistas ni botes.
    Inusuales imágenes han podido ver en estos días los habitantes del Rodadero, en Santa Marta, desde sus ventanas y balcones, producto del espectáculo brindado por varios delfines del Acuario que salieron de paseo por la bahía sin turistas ni botes.
  • La fauna urbana también ha aprovechado la cuarentena para dejarse ver en el humedal de Córdoba, de Bogotá.
    La fauna urbana también ha aprovechado la cuarentena para dejarse ver en el humedal de Córdoba, de Bogotá.
  • Jabalíes fueron avistados en calles de Roma, en Italia, uno de los países más afectados por el coronavirus.
    Jabalíes fueron avistados en calles de Roma, en Italia, uno de los países más afectados por el coronavirus.
  • En Santiago de Chile, un puma fue grabado mientras transitaba por varias calles de las comunas de Providencia y Ñuñoa en el nororiente de esta capital.
    En Santiago de Chile, un puma fue grabado mientras transitaba por varias calles de las comunas de Providencia y Ñuñoa en el nororiente de esta capital.
  • Este coyte recorre las calles de San Francisco, aprovechando el aislamiento por cuenta de la pandemia que afecta al mundo.
    Este coyte recorre las calles de San Francisco, aprovechando el aislamiento por cuenta de la pandemia que afecta al mundo.
  • En el puerto de Cagliari en Italia, han sido avistados delfines que aprovechan la tranquilidad por la ausencia de lanchas y han vuelto a frecuentar las aguas que antes eran de uso exclusivo de los turistas.
    En el puerto de Cagliari en Italia, han sido avistados delfines que aprovechan la tranquilidad por la ausencia de lanchas y han vuelto a frecuentar las aguas que antes eran de uso exclusivo de los turistas.

Disfruta en directo estos 10 lugares con encanto pese al Covid-19 y el confinamiento

Posted By : Javier/ 59

Te descubrimos una selección de cámaras que emiten automáticamente desde los entornos naturales más bellos del planeta

Disfruta en directo estos 10 lugares con encanto pese al Covid-19 y el confinamiento
Islas Lofoten , en Noruega, uno de los lugares que se pueden visitar virtualmente gracias a webcams, una de ellas se muestra en el interior de esta información (cookelma / Getty Images/iStockphoto)

 

Visitar los glaciares de Islandia, los parques nacionales de Kenia, las islas remotas de Noruega u oír cantar las orcas en Vancouver es posible sin salir de casa. El confinamiento nos ha privado de todo contacto con la naturaleza más allá de las flores de nuestro balcón, terraza o, si tienes suerte, jardín.

Es bien sabido que el contacto habitual con la naturaleza aporta grandes beneficios. Una de las recomendaciones básicas que le hacen los expertos a los pacientes que padecen algún trastorno de ánimo o ansiedad es pasear por la naturaleza o zonas verdes. Incluso, hay pediatras, educadores y psicólogos que ya hablan del síndrome o trastorno por déficit de naturaleza, un mal que afecta a los niños que viven alejados del contacto con entornos naturales y que se manifiesta en forma de obesidad, estrés, trastornos de aprendizaje, hiperactividad, fatiga crónica o depresión, entre otros síntomas.

Ahora que estamos privados de este contacto y encerrados en casa sin poder salir, es la oportunidad perfecta para conocer entornos lejanos desde la mágica ventana de nuestro ordenador.

En internet hay webs especializadas en emitir en directo los entornos urbanos, rurales y también naturales más bellos de todo el planeta. Las dos webs más importantes son Skyline Webcams y Explore.

No hace falta que recordemos que, al tratarse de cámaras que emiten en directo de forma automática, dependiendo de la hora y el lugar desde el que se realiza la consulta, se pueden observar imágenes diferentes a las mostradas en las capturas mostradas en esta información (y, si se nos permite la broma, si se observa la pantalla en negro quizá es porque en el lugar visitado es de noche).

Si además de ver naturaleza está interesado en ver paisajes urbanos lejanos, le recomendamos la webcam panorámica (en movimiento circular constante) de Hong Kong (en este enlace).

Skyline Webcams dispone de cámaras por todo el mundo. Podemos encontrar ciudades, playas, paisajes y demás. A través de sus webcams podemos visitar un pueblo costero de las islas Lofoten (Noruega), donde por la noche se puede admirar la aurora boreal en vivo

Explore es una web especializada en ofrecer la naturaleza en vivo. En ella podemos deleitarnos con los paisajes más bonitos, ver en vivo la fauna salvaje más exótica o adentrarnos en el fondo marino. Con sus webcams podemos viajar hasta Kenya para ver como los animales salvajes se acercan a beber de las aguas de un lago en Laikipia

A continuación os ofrecemos un paseo por 10 paisajes naturales únicos que darán un respiro a vuestro confinamiento y conseguirán que por un rato nos olvidemos del dichoso Coronavirus.